La última silla
Una historia de encuentros, decisiones y personas que llegan a un mismo lugar buscando algo diferente.
Soy un multifacético que siempre está del lado creativo de las cosas: en los proyectos, en el arte, en las ideas que todavía no encontraron una forma.
No recuerdo exactamente cuándo apareció mi lado artístico, ni a quién seguí para enamorarme de las distintas facetas del arte. Tal vez nunca hubo un momento puntual. Simplemente fui probando, aprendiendo, equivocándome y descubriendo que crear era una forma de estar en el mundo.
Desde los 13 años me dedico a la locución. Trece años después, después de dejar mi ciudad, Laboulaye, y llegar a Córdoba Capital, entendí que no quería limitarme a estar sentado frente a un micrófono con esa particular "esquizofrenia radial" que tenemos los locutores. Quería buscar otro camino.
Estudié la carrera de Locución en el Colegio Universitario de Periodismo, obteniendo una formación avalada por el Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica.
Locución, actuación, dirección, dramaturgia, escritura y docencia. No las entiendo como un cable a tierra ni como actividades separadas. Para mí son responsabilidades que merecen ser tomadas con amor, compromiso y respeto.
La locución tiene una magia difícil de explicar. Es trabajar con algo que no se ve, que no se puede tocar, que no es tangible y, sin embargo, existe. Una voz puede construir imágenes, despertar recuerdos, generar emociones y transformar un mensaje sin necesidad de mostrar absolutamente nada.
Quizás por eso también encontré tan naturalmente el camino hacia la actuación. Para un locutor, el micrófono ya es un escenario. Al teatro solamente había que agregarle el cuerpo, aprender a ocupar el espacio y jugar. Lo que comenzó como un juego terminó convirtiéndose en un amor difícil de describir.
En escena me interesa encontrar lo orgánico. Trabajar con los demás, observarlos, escucharlos y construir mi personaje también a partir de quienes van a compartir el escenario conmigo.
Después de transitar diferentes obras bajo la dirección de otras personas, apareció una necesidad: quería dirigir. Pero no solamente dirigir. Quería escribir mis propias historias.
Entendí que escribir mis obras me permitía conocer desde adentro aquello que quería ver sobre un escenario y encontrar una manera propia de explicarlo, construirlo y llevarlo a escena.
Cuando creo, busco salir de los cuadraditos en los que muchas veces nos enseñan a vivir. Mirar más allá de lo que puede consumirse localmente. Abrir posibilidades. Emprender vuelo.
Mis historias aparecen en cualquier lugar: en la calle, en el ruido, en el silencio, en la soledad, en una multitud, en una conversación o en una persona que pasa y probablemente nunca vuelva a cruzarse conmigo.
Todo lo que escribo tiene, de alguna manera, algo de realidad. No podría escribir algo que no me atravesara de alguna forma.
Creo que todos tenemos la capacidad de escribir. A veces simplemente no sabemos cómo empezar. Pero alcanza con una primera línea para que aparezca la posibilidad de una nueva historia.
La comedia ocupa un lugar importante en mi trabajo, aunque no me considero un actor cómico. Soy, quizás, mucho más cercano al drama. Pero creo que contar siempre desde un mismo lugar puede ser demasiado intenso.
Por eso me interesa atravesar distintos géneros y, sobre todo, distintas emociones.
Cuando escribo, quiero que exista algo importante detrás de la historia. Un mensaje emocional. Pero no necesariamente quiero llevar al espectador directamente hacia él.
Prefiero hacerlo atravesar muchas cosas antes.
Si al terminar una obra alguien se va pensando en algo que no pensaba cuando entró, para mí ya sucedió algo importante.
Soy obsesivo con lo que hago. Me gusta empezar y terminar. No importa cuántas horas lleve. Cambio las cosas veinte veces. Agrego, quito, vuelvo atrás y pruebo otra posibilidad.
No me conformo fácilmente porque casi siempre aparece algo que podría funcionar mejor.
Y quizás esa sea una de las cosas que más atraviesa mi manera de crear: la búsqueda constante.
Una voz grave, cálida y versátil, con matices que buscan adaptarse a cada historia, cada mensaje y cada público.
Desde los 13 años trabajo con la voz. Mi recorrido comenzó en la radio y atravesó diferentes formatos, estilos y públicos, desde programas juveniles y musicales hasta espacios informativos y proyectos de comunicación institucional.
Trabajé en emisoras como FM Panamericana 102.1, FM Mega 105.5, FM Exacta 94.5 y FM Gamma 91.1, entre otras, desarrollando experiencia en conducción, producción de contenidos, redacción y comunicación al aire.
También fui Locutor Oficial del Gobierno Municipal de Córdoba, participando en presentaciones institucionales, inauguraciones y encuentros vinculados a la actividad del municipio.
FM Panamericana 102.1 · FM Mega 105.5 · FM Exacta 94.5 · FM Gamma 91.1 · entre otras.
Locutor Oficial · Protocolo y Ceremonial · 2018
Director propietario · 14 radios online + 1 FM 102.5
Una selección de mi trabajo y demo de locución.
Spots · Redes sociales · Promociones · Publicidad · Contenidos digitales
Videos corporativos · Presentaciones · Empresas · Marcas · Instituciones
Separadores · Aperturas · Cierres · Promos artísticas
Aperturas · Cierres · Separadores · Secciones · Textos
Actuar es habitar una realidad que no existe, hasta conseguir que durante un instante alguien crea que es verdadera.
Mi forma de trabajar parte de la búsqueda de lo orgánico: encontrar qué necesita cada personaje para existir y permitir que la escena se construya también a partir del encuentro con los demás.
Observo, escucho y construyo en relación con quienes comparten el escenario. Porque muchas veces un personaje no aparece completamente hasta que descubre frente a quién tiene que estar.
No me interesa que el público vea permanentemente al actor detrás de lo que está sucediendo. Busco que el personaje sea más fuerte que la persona que lo interpreta.
Que tenga una lógica propia. Que respire, tenga contradicciones, pueda equivocarse y parezca capaz de continuar viviendo cuando termina la función.
Cada función es diferente. El público cambia, el espacio cambia, la energía cambia y los compañeros también.
Por eso entiendo el escenario como un lugar donde tiene que existir una estructura, pero también espacio para que algo suceda.
Ahí aparece el juego. Y también el riesgo.
La comedia ocupa un lugar importante dentro de mi recorrido, aunque no pienso la actuación cómica como una búsqueda permanente del chiste.
Me interesa que el humor aparezca desde las situaciones, los vínculos y la verdad de los personajes.
También encuentro en el drama un territorio especialmente rico para explorar. Entre ambos extremos existe un espacio enorme que permite atravesar diferentes emociones y formas de contar.
Cada obra propone una forma diferente de entrar a escena. Algunos personajes nacen desde el texto, otros desde el ensayo y otros aparecen recién cuando comienzan a encontrarse con los demás.
TODAVÍA QUEDAN MUCHOS PERSONAJES POR HABITAR.Dirigir no es solamente decidir dónde se para un actor. Es tomar una historia y encontrar la forma de hacerla visible.
Cada escena tiene una intención, un ritmo, una tensión y una manera particular de llegar al espectador. Mi trabajo como director parte de descubrir esas posibilidades y convertirlas en una experiencia que pueda suceder frente al público.
Me interesa construir un lenguaje junto a quienes forman parte del proyecto, entendiendo que cada obra necesita encontrar su propia manera de ser contada.
Cuando dirijo, intento mirar la obra desde todos sus lugares: el texto, los actores, el espacio, el ritmo, la iluminación, el sonido, los silencios y aquello que sucede entre una escena y otra.
A veces una decisión mínima puede cambiar completamente lo que una escena transmite.
Por eso el proceso de dirección también es un proceso de prueba permanente: probar, observar, corregir, volver a probar y descubrir qué funciona realmente.
Un elenco no es un conjunto de piezas que hay que acomodar. Son personas con diferentes formas de entender, sentir y construir una escena.
Me interesa trabajar desde el diálogo, pero también desde la exigencia. Creo que acompañar a un actor no significa decirle permanentemente qué hacer, sino darle herramientas para que pueda encontrar aquello que la escena necesita.
La dirección también consiste en saber cuándo intervenir y cuándo dejar que algo aparezca.
Mi relación con la dirección está profundamente vinculada con la escritura.
Cuando escribo una obra, muchas veces comienzo a imaginarla antes de que exista físicamente: los tiempos, los movimientos, los silencios, los cambios de energía, aquello que quiero que el público vea y aquello que prefiero que solamente intuya.
Dirigir mis propios textos me permite continuar ese recorrido y descubrir en el ensayo cosas que no estaban en el papel.
Pero también aprendí que una obra deja de pertenecer completamente a quien la escribió cuando empieza a ser interpretada.
No me interesa que una puesta simplemente acompañe un texto.
Quiero que la puesta también cuente.
Que el espacio diga algo. Que un silencio diga algo. Que una entrada, una salida o una mirada puedan tener el mismo peso que una línea de diálogo.
Porque el teatro no está solamente en lo que se dice. También está en todo aquello que sucede mientras nadie habla.
En algún momento del proceso hay que dejar de buscar y empezar a decidir.
DIRIGIR ES CONSEGUIR QUE UNA HISTORIA OCURRA.Algunas historias empiezan como una idea. Otras aparecen en una conversación, en una persona, en una situación cotidiana o simplemente en algo que no deja de dar vueltas en la cabeza.
Escribir teatro es transformar todo eso en personajes, conflictos, silencios, vínculos y situaciones que puedan finalmente encontrarse con un escenario y con un público.
Muchas de las historias que escribo tienen algo de realidad detrás. No necesariamente porque hayan sucedido exactamente así, sino porque hay algo vivido, observado o sentido que termina encontrando su lugar dentro de la ficción.
No escribo pensando solamente en una historia. Mientras aparece el texto también aparecen las personas que podrían habitarlo, el espacio donde podrían encontrarse, el ritmo que tendría una escena y aquello que quisiera provocar en quien está sentado mirando.
Por eso la escritura y la dirección terminan siendo dos partes de un mismo proceso creativo.
Primero aparece algo que necesita ser contado. Después comienza la búsqueda de la mejor manera de hacerlo.
Una historia de encuentros, decisiones y personas que llegan a un mismo lugar buscando algo diferente.
Una historia donde los vínculos, las apariencias y el caos cotidiano terminan compartiendo la misma mesa.
Una mirada absurda y crítica sobre aquello que todos conocemos, pero que muchas veces preferimos no mirar demasiado de cerca.
Una historia atravesada por el amor, los vínculos y ese particular quilombo que aparece cuando llega el momento de repartir lo que queda.
Nadie vino por el muerto. Una historia donde hasta la muerte puede convertirse en una situación inesperadamente absurda.
Una inauguración que tenía todo para salir bien. Y, justamente por eso, probablemente estaba destinada a convertirse en un desastre.
Una historia atravesada por la memoria, los objetos, la música y esas cosas que permanecen aunque el tiempo siga avanzando.
Escribir es darle un lugar a una historia. El escenario es permitirle que empiece a vivir.
TODAVÍA HAY HISTORIAS ESPERANDO SER CONTADAS.Hay palabras que se dicen y desaparecen. Y hay otras que encuentran una forma de quedarse.
Escribir siempre fue una manera de ordenar aquello que estaba dando vueltas. Ideas, preguntas, emociones, experiencias y todo eso que a veces resulta difícil explicar de otra manera.
Algunas palabras terminan en una página. Otras se transforman en una escena. Pero todas parten del mismo lugar: la necesidad de contar algo.
Creo que todos tenemos la posibilidad de escribir. A veces lo único que falta es animarse a comenzar.
Una línea puede ser suficiente para que aparezca una historia. Después vienen las preguntas: quiénes son esas personas, qué les sucede, qué quieren, qué esconden y hacia dónde necesitan ir.
La vida cotidiana es una fuente permanente de material. Las personas que pasan, las conversaciones, el ruido, el silencio, la soledad, la multitud y esas pequeñas situaciones que parecen insignificantes pueden terminar convirtiéndose en el comienzo de algo.
Publicado en 2010 por Gráfica-Mente Ediciones, el libro nació en una etapa de grandes cambios personales y de búsqueda.
Fue mi primera gran creación publicada y ocupa un lugar especial dentro de todo lo que fui haciendo después.
Más que una publicación, fue el comienzo de una relación todavía vigente con la escritura: transformar aquello que atraviesa la vida en palabras que puedan encontrar a otra persona.
Nunca entendí la escritura como algo separado del resto de lo que hago.
La voz, la actuación, la dirección y la escritura tienen algo en común: todas buscan generar una reacción en alguien.
Una palabra puede provocar una imagen. Una imagen puede despertar una emoción. Y una emoción puede quedarse mucho después de que la historia terminó.
Quizás por eso sigo escribiendo.
Además del libro publicado, mi recorrido como autor incluye la escritura de obras teatrales y proyectos de ficción desarrollados dentro de Apolo Creativo.
Escribir es dejar algo de uno en un lugar al que quizás nunca llegue personalmente.
ALGUNAS HISTORIAS TERMINAN. LAS PALABRAS NO SIEMPRE.Crear también es encontrar la manera de hacer que una idea deje de ser solamente una idea.
Apolo Creativo nació como un espacio para desarrollar proyectos propios, producir teatro independiente y construir un lugar donde las historias puedan encontrar actores, equipos, escenarios y espectadores.
Es un proyecto que reúne distintas partes de mi recorrido: la escritura, la dirección, la actuación, la producción, la comunicación y, sobre todo, las ganas de hacer.
Apolo Creativo es una productora de teatro independiente orientada a la creación, producción y difusión de proyectos escénicos.
Pero también es una forma de entender la producción: no esperar a que todo esté dado para empezar a crear.
Cada obra implica una nueva búsqueda. Un nuevo equipo, una nueva estética, una nueva manera de comunicar, nuevos desafíos y también nuevas preguntas.
No todo tiene que ser enorme para ser importante.
HAY PROYECTOS QUE EMPIEZAN CON UNA IDEA, UN TEXTO Y LAS GANAS DE HACERLOS REALIDAD.Desarrollo de historias, personajes, conflictos y textos teatrales originales.
Construcción de la puesta, trabajo con actores, ritmo, lenguaje escénico y mirada general de cada obra.
Organización de equipos, planificación, funciones, espacios, recursos y desarrollo integral de cada proyecto.
Identidad, difusión, contenidos, redes, campañas y estrategias para acercar cada producción al público.
A través de Apolo Creativo se desarrollaron distintos proyectos teatrales, desde la idea inicial hasta su llegada al escenario.
Trabajar de manera independiente también significa hacerse cargo de cada parte del proceso.
A veces toca escribir. Otras veces dirigir, actuar, producir, diseñar una campaña, resolver un problema técnico, pensar una entrada, buscar un espacio o simplemente encontrar una solución cuando algo no salió como estaba previsto.
Esa multiplicidad no la veo como una limitación. Es parte del desafío y también de la identidad del proyecto.
Apolo Creativo es una productora, pero también es una manera de seguir creando.
UNA IDEA. UN EQUIPO. UNA HISTORIA. UN ESCENARIO.Mi recorrido profesional nunca siguió una sola dirección. Se fue construyendo entre la comunicación, los medios, la formación, el arte y los proyectos propios.
Cada experiencia dejó una herramienta diferente. Algunas llegaron desde un estudio de radio, otras desde un escenario, un aula, una producción o un proyecto que necesitaba encontrar su propia manera de funcionar.
Lo que las une es la posibilidad de seguir aprendiendo, adaptándome y encontrando nuevas formas de hacer.
Experiencia profesional, formación, medios, docencia, producción, proyectos y habilidades.
El recorrido no es solamente lo que uno hizo. También es todo aquello que aprendió mientras lo hacía.
Y TODAVÍA QUEDA MUCHO POR HACER.Podés contactarme para contrataciones, propuestas profesionales, trabajos artísticos y servicios de comunicación.
Trabajo en distintos formatos y proyectos, adaptándome a las necesidades de cada propuesta sin perder algo que para mí es fundamental: el compromiso con lo que hago.
Voz comercial, institucional, artística, radial y contenidos de audio.
Interpretación para teatro y proyectos audiovisuales.
Dirección teatral y acompañamiento de procesos escénicos.
Escritura, desarrollo de historias y creación de textos teatrales.
Oratoria, comunicación, locución y capacitación.
Eventos, presentaciones y propuestas institucionales.
Completá el formulario y me voy a poner en contacto con vos.